EXPRESIONES CULTURALES: UN DESTELLO DE IDENTIDAD
“Los pueblos son grandes no por el tamaño territorial sino por su cultura”
Víctor Hugo

Jóvenes estudiantes del área rural haciendo un dramatizado en la Izada de bandera en la celebración de los 25 años de Escuela Nueva en Caldas.
¿Qué tanto experimentamos y vibramos los estudiantes de Escuela Nueva con la cultura y las expresiones culturales? ¿Esto tuvo poca o mucha influencia en nuestro proceso formativo de aquel entonces y en las percepciones presentes de la riqueza cultural y las diferencias culturales? ¿Por qué hablar de cultura en Escuela Nueva?
Todas estas preguntas, apreciado lector, las iré respondiendo a lo largo de mi escrito, no sin antes enmarcar conceptualmente qué es eso de la Cultura.
Alfred Weber define la ‘cultura’ como la forma de expresión y liberación de lo anímico en la substancia existencial espiritual y material.” Por otro lado, el psicoanalista Sigmund Freud y el sociólogo y filósofo Herbert Marcuse convergen en que la cultura debe ser un semillero que propenda por la felicidad de los individuos, afirmando que una sociedad demandante en verdades supremas, bienes y alegrías supremas necesita una manera de expresar las cualidades del alma que nos hacen recordar de dónde somos, qué hacemos y para dónde vamos. Estos autores opinan que la compresión de todo lo humano, la grandeza de todos los tiempos, la valoración de todo lo difícil y de todo lo sublime solo es posible si nos paramos en frente de la historia como actores principales, en un escenario llamado Cultura. Pero este escenario no es de individuos solos, sino una aglutinación de seres humanos con un espíritu aferrado a la vida; que coinciden en principios, quimeras, anécdotas, etc.
La cultura ha de dignificar lo ya dado y tal vez a esa afirmación se le puede acuñar la belleza que en ella va inscrita; una belleza nacida en personas que llevan en su alma las costumbres, las miradas particulares de nuestros antepasados, las visiones de futuro de nuestros jóvenes, las tradiciones que les dotan de singularidades propias que pueden ser destacables como patrimonio de la Sociedad en general y que sin duda alguna todas esas visiones darán un primer brillo de otra cultura. Es así como la cultura se viste de gala y en sus expresiones más sencillas lleva consignadas la multivariedad de colores que muestran al mundo la pujanza de sus gentes, la riqueza de su historia, la mina que se esconde en sus tradiciones y la felicidad que alude los valores que se conciben en el núcleo familiar.
Freud expresaba: La familia es la célula germinal de la cultura, pues es allí donde los pequeños que un día recibimos en nuestras instituciones adquieren el sentido de pertenencia por sus raíces, el amor por lo que les rodea así sea pasajero, allí es donde debe encontrarse una mina de valores que formen al niño/a como un ser integral, allí entenderán que la Civilización recibe su alma de la cultura como expresaba Herbert.

C.R.A Veredal: Un lugar para ver nuestra cultura
No podemos olvidar el hecho que está publicación en su titulo habla de identidad y es que sin duda la sociedad actual y consumista por excelencia nos ha esquematizado en roles y prototipos que nos venden como la panacea, muchas veces sacrificando la importancia real de lo nuestro para sustituirla por componentes que opacan la grandeza del legado cultural que descansa en nuestras manos y almas. De ninguna manera estoy argumentando una posición que vaya en contra vía de la Globalización y de los avances científicos y tecnológicos, lo que trato de expresar es que debemos presentarnos ante el mundo sin perder nuestra esencia…
Y vaya que esto sí lo aprendimos en Escuela Nueva…
En nuestras aulas de clase de Escuela Nueva convergen culturas y miradas que a partir de sus propias vivencias generan argumentos sólidos sobre la sociedad que les acoge con los brazos abiertos o el alma cerrada, pero no nos quedemos aquí; el Cuaderno Viajero hace que la comunidad engrandezca esas miradas llevándolas hasta su máxima expresión y volviéndolas hasta su significado más sencillo para hacerlas más cercanas y tangibles a los que corren por los pasillos con miradas que van más allá de lo que este escritor pueda expresar.
En mi caso fue a través de la trasversalidad que unimos la Cultura Cafetera con el quehacer diario de nuestro aprendizaje; pues el café paso de ser un sin número de árboles sembrados en todo nuestro camino para ir a la escuela y se metió en el salón, en Matemáticas, Sociales, literatura,… para ser un pilar de nuestro conocimiento.

Dramatizado Estudiantes del Colegio La Trinidad
Vale la pena resaltar que en el Proyecto Escuela y Café se confronto por decirlo de alguna manera la cultura tradicional del cultivo del café generada por nuestros padres, campesinos de toda una vida y la que los chicos llevaban a través de su Proyecto Supervisado a sus casas; los padres decían a sus hijos: “… Usted me va a venir a enseñar a cultivar café, cuando yo he hecho esto toda mi vida?”. Sin duda unas palabras como estas dejan abrumado a cualquiera pero poco a poco, con un trabajo como de aguja de tejedor fuimos mostrándoles que el camino para tener fincas más productivas era la tecnificación. Es esta la labor de la educación en frente de la cultura?
Al darle forma a esta publicación agolpan a mi mente una cantidad de recuerdos que se esparcen con una alegría que es difícil de describir; en las izadas de bandera o días de logros los chicos se disfrazaban y hacían tremendas obras de teatro representando no solo nuestra cultura sino también la de los árabes para dar a entender a toda la Comunidad Educativa cómo llegó el café hasta nosotros.
Recuerdo los chicos que parodiaban las canciones y las adaptaban a nuestra realidad haciéndonos reír a veces de nuestras propias desgracias; recuerdo que las Actividades de Conjunto eran eso Actividades de grupo donde a veces se convertían en nuestra “fiesta” matutina, los encargados no solo llegaban leyendo una linda reflexión, a veces traían una canción y se vestían distinto para mostrar lo que la canción quería exponer y no dábamos inicio a las actividades escolares sin antes colocarnos todos de pie y rezar… Tengo que confesarles que yo no rezaba, inclinaba mi cabeza y oraba y ellos mis compañeros, entendían que había una diferencia que no nos alejaba, más bien de alguna manera nos unía.
No puedo dejar pasar este momento para expresar las diferencias culturales que traían los niños y niñas que venían de estudiar con la metodología tradicional; con todo respeto todavía recuerdo los rostros de los profesores que llegaban de la ciudad y veían en un salón de clase dos grados (Claro, esto en el mejor de los casos!). No se imaginan las miradas de preocupación; en últimas ellos terminaban yendo a nuestras casas a revisar los Proyectos Productivos, los veíamos desyerbar en la Huerta Escolar, juntos a pesar de nuestras diferencias parecíamos niños cuando algo extraordinario pasaba, ellos terminaron siendo nuestros amigos,…

Proyecto Colaborativo El baúl de mi abuelita: busca rescatar los saberes medicinales de nuestros antepasados.
Es posible que a veces concibamos las diferencias culturales como situaciones que pasan solo en culturas que presentan dialecto distinto, por decir alguna cosa y aunque no sé si conocen la figura de los Proyectos Colaborativos quiero compartirles que allí nos reuníamos por grupos de trabajo donde, sus integrantes eran estudiantes de Transición hasta once grado y no pasaban de 25 participantes, la situación parece bastante complicada pero no se imagina los logros que obteníamos. Cuando no había internet, claro está que en muchas comunidades rurales aun el internet sigue siendo un sueño; los Extensionistas del Comité de Cafeteros traían las cartas de otras instituciones y en ese espacio de reunión los mismos chicos contestaban a otros estudiantes que simplemente conocieron o conocimos a través de esos tímidos acercamientos, ni que decir cuando por primera vez nos sentamos al frente de un monitor a chatear, hoy nos damos cuenta que ese internet era supremamente lento…
Sin duda hay mucho que contar pero para terminar aunque queriendo seguir quiero expresar que a veces percibimos las o la cultura como la muestra de algo sobrenatural, con carrozas y pancartas, pero cultura puede ser esa sutil manera de comportarse que marca la diferencia o marcó la diferencia en nosotros; Freud dice: “Ni siquiera nos asombramos cuando alguien llega a establecer el consumo del jabón como índice de cultura”
Después de comentar de la gran responsabilidad de la familia y la educación en la cultura vale la pena preguntarse: ¿Qué pasará con la Cultura, en una sociedad donde la institucionalidad familiar va en decadencia? ¿En qué consiste la responsabilidad actual de los padres de familia y los maestros que los acompañan en este proceso de formación de las nuevas generaciones?
“Si alguna vez somos felices no podremos menos que estimular la cultura”
Nietzsche
* Textos base: Herbert Marcuse,”CULTURA Y SOCIEDAD”, Acerca del carácter afirmativo de la cultura. Y Sigmund Freud, El malestar en la cultura, 1929 [1930].

